Orígenes de la Orden, página 3

Los verdaderos Principios Bonarios

no son felizmente los de la Inquisición. Por el contrario hay en la Orden cuando se la comprende realmente amplio marco para la convivencia armoniosa y el diálogo fecundo.

Una Orden que excluya a quienes no sostengan determinados dogmatismos es solo una falsificación bastarda, e ignorantes son los que llevan tales cosas adelante.

No importa lo que pregonen, lo que hacen es lo que cuenta.


La universalidad, presente por cierto en la Caballería de antaño, es la piedra de toque de lo iniciático. Nace tal actitud diría naturalmente de un estado de conciencia elevado. Si falta, es señal de que se permanece en las tinieblas del mundo exterior y profano. Defender esto ya no es solo cosa de Damas y Caballeros, es deber insoslayable de toda la auténtica Caballería. Olvidarlo o negarlo supone ser un felón y un mal Caballero con la indignidad que ello trae consigo,

No hay ni puede haber nunca Caballería digna de ese nombre sin Tolerancia, Justicia y Compasión.

Pero hay más, mucho más y que hace, como ya señalé, al carácter iniciático de la Caballería. Ahora bien, lo Iniciático solo es perceptible a partir de un cierto grado de madurez interior, el que ni remotamente es característica generalizada de los humanos en los tiempos que corren. Y cabe bien preguntarse: ¿se puede conocer la Caballería cuando se carece de esta apertura interior?.

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