Barbarie y civilización

 

La tesis de que la barbarie se desarrolla paralelamente a la civilización en las sociedades modernas está demostrada en ésta con ejemplos impresionantes...

     Precisamente cuando las instituciones científicas de esta urbe rendían un homenaje, en el Hotel Astor, al ilustre astrónomo británico sir James Jeans  el cielo de Nueva York se estremecía y se nublaba cruzado por centenares de aeroplanos bombarderos...

     He ahí dos hechos reveladores de esa paradoja en virtud de la cual la barbarie medra tanto más cuanto más se intensifica la civilización que la nutre como a un infame parásito.

     Esos mismos cielos en donde el astrónomo inglés vislumbra la indudable huella de la divina y matemática inteligencia que rige al universo son convertidos por la fracción humana que representa a la barbarie en campo de futuras batallas, desde donde las alas profanadas por el odio arrojarán a las ciudades indefensas los proyectiles y los gases más terriblemente mortíferos que la ciencia ha logrado producir en sus satánicos laboratorios...

     Porque diga lo que quiera el antropocentrismo orgulloso -el orgullo es también cosa de Satán-, los aeroplanos de guerras no son más que el desarrollo de la cachiporra con que el hombre de las cavernas despedazó el cráneo de su rival o si ustedes lo prefieren, de la quijada de burro con que Abel fue trucidado por Caín...

 

     Cuando uno observa las fotografías, de esos soldados, que deshonran la nobleza, la caballería, y el uniforme que llevan, y  los ejemplos de ese abominable paralelismo, de esa simultaneidad entre lo supremo y constructivo y lo negativo e ínfimo, se multiplican haciendo que la conciencia oscile entre la esperanza y la consternación... Se multiplican y se reflejan con su característica promiscuidad en el fiel y gigante espejo del diarismo...

En la misma plana que refiere la extraordinaria hazaña del profesor Augusto Piccard  elevándose diez millas sobre la superficie del planeta, descubriendo, nuevo Colón, ignotas regiones del abismo sideral y midiendo con heroico riesgo de su vida esos portentosos rayos cósmicos que según Millikan  son huellas digitales de la mano de Dios, en esta misma plana del periódico encontráis el relato de los crímenes de Guerra de soldados de Estados Unidos, y de Gran Bretaña. No son formas criticar a los individuos, cuando llevan uniforme, que representa una Nación.

     Y junto al retrato de Einstein de ingenua sonrisa y melena luminosa como aureola beatífica, encontráis los ojos de hiena y el hocico torcido de bestias que dicen llamarse hombres, y que presumen ser heraldos de la Libertad, pero de que libertad…….

     ¿No son estos hechos cotidianos tan reveladores como desconcertantes y no pregonan acaso la estupenda crisis que la sociedad sufre a la vez que evidencian  con la elocuencia de lo real la tesis del pensador eminente, de que la barbarie evoluciona paralelamente a la civilización en razón directa con ella en las trágicas colectividades modernas?...

     Afortunadamente, junto a las negras fuerzas de la materia (todos los crímenes e injusticias se derivan del concepto materialista de la vida) las luminosas fuerzas espirituales no están ociosas y progresivamente se manifiestan en las filas de la ciencia más avanzada que está verificando y ratificando los principios esenciales de todas las religiones del mundo idénticas en su prístino significado, no obstante las rivalidades de los diferentes sacerdotes pugnando por predominar para el logro de objetivos meramente temporales...

     En los altos planos del espíritu todo es conciliación y por ella se alcanza la forzosa y suprema síntesis. Khrishna y Budha, Mahoma y Lao-Tsé, Zoroastro y Platón promulgan unánimes, aunque con palabras diferentes y diversos símbolos, la sola, la única verdad hacia la cual la conciencia humana va ascendiendo por medio de una escala cuyos peldaños son síntesis graduales que al fin se amalgaman en una sola y definitiva, como la luz despedazada en el arco iris se reintegra al fin en un solo esplendor...

     Ese evangelio promulgado hace años en libros abstrusos quizás para la generalidad y en los nuevos principios de la ciencia del momento, están ya siendo vulgarizados y puestos al alcance de las masas por grupos de altruistas pensadores que no debe vacilarse en llamar los redentores del mundo...

Una empresa magnánima

     No se trata de espiritismo, ni de teosofía, ni siquiera de ocultismo como aparentan creerlo ciertos rezagados del moderno pensamiento que intentan hacerlo objeto de sus gelatinosas ironías y a quienes, si es necesario, dedicaré algunos epigramas oportunos y capaces de traspasar como alfileres de entomologista a esos ejemplares híbridos, que por hablar inglés olvidaron el español y hoy son prototipos de una nueva Raza, de la brutalidad, del ser animal....

     Y no lo haré por mí, como hombre,  considerándome intangible a insectos megalómanos, sino porque la causa de ayudar a los demás en su marcha hacia la verdad espiritual allende el materialismo predominante es bastante seria y junto a ella el humorismo absurdo, de quienes buscan bombas detrás de las cortinas de su despacho, aun siendo misérrimo, es discordante...

     No se trata de espiritismo, ni de teosofía, sistemas que tienen muy alta significación, pero que aun teniéndola son limitaciones...

     Trátase y trata el grupo de pensadores a que he aludido y que pugna por vulgarizar muchos de los principios promulgados desde hace años en estas crónicas, de cosas tan simples y trascendentales como hacer ver al hombre por qué y para qué vive en es unánime de este movimiento y su calidad de entusiasmo que casi es fervor, aunque se manifiesta con cierta heterogeneidad según los diversos planos de cultura en que se produce...

         En todo este sistema las máximas y parábolas cristianas en su pureza original son la esencial inspiración.

     Una de esas publicaciones tiene como lema que podría servir para todo el movimiento las dos palabras griegas que sirvieron a los primitivos cristianos para reconocerse y acendrar su fervor en medio de las situaciones más críticas:

     Panta dunata!...  "¡Todo es posible!..."

     Y ese luminar de la fe primitiva pasando de mano en mano, sirve hoy a la humanidad para aclarar el misterio.

     ¡Sólo que hoy para intensificar su luz, detrás de esa antigua lámpara está el poderoso reflector de la ciencia moderna!

     Que el nuevo movimiento es edificante y no destructor; que trata de conciliar y no de dividir; que busca la síntesis armoniosa y no la desintegración, es lo que demuestran todos los heraldos que lo anuncian y todos los apóstoles que por medio de él tratan de unificar la conciencia de la humanidad.

     Uno de ellos dice:

     Nuestros intransigentes y disciplinados hombres de ciencia están yendo más allá que los mismos espiritistas.

     Están principiando a descubrir que cada una de las grandes religiones como catolicismo, christian science, espiritismo y teosofía han sido fundadas sobre separadas y distintas premisas de fenómenos naturales de los cuales sin entenderlas cabalmente los adeptos ven sólo los resultados.  El purgatorio católico, las misas por el descanso de las almas de los difuntos, los fenómenos mentales de los christians scientists, los mensajes de los mediums espiritistas, las estupendas verdades tras de la proyección original de la teosofía y el retorno a la tierra de los espíritus para ayudar a los que aún viven, todo ello tiene profunda y real base en los fundamentos naturales del universo que están siendo progresivamente descubiertos y ratificados por la observación científica...

     Por esa razón no habrá ya disputa ninguna entre los diferentes credos y sectas, no más ataque, deterioro o destrucción de la fe en Dios, Cristo o Allah  por los investigadores profanos.  Al contrario, cada uno será reconocido por el otro en su legítima  función de predicar alguna fase particular del estupendo y divino todo!

     ¡Tomad todos los credos y doctrinas en su pureza original, ponedlos juntos y comenzaréis a vislumbrar la inmensa significación de la vida!

La cruzada ideal

     Tal es la forma que la civilización, la cultura suprema mejor dicho, está asumiendo en la más reciente etapa de su evolución paralelamente a la barbarie que siempre es la misma y cuyo objetivo destructor perdura tenazmente...

     El simple hecho de que existe con creciente vitalidad ese movimiento de unificación de la conciencia humana, ese ímpetu hacia la conciliación salvadora, es ya en sí un hecho admirable, digno de suscitar para la más urgente de las cruzadas las mejores energías humanas...